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La periodoncia previene, diagnóstica y da tratamiento a las enfermedades de las encías y el hueso que sostiene los dientes o a las estructuras que las sustituyen mediante implantología, manteniendo la salud, la función y la estética estructural de los tejidos. Cada diente está encajado en el hueso y las estructuras alrededor (las encías y los tejidos vecinos) garantizan su fortaleza y correcto funcionamiento. Si estas estructuras se afectan desencadenan procesos degenerativos constantes, de progresión lenta, hasta llegar a un estado avanzado donde el diente se mueve en exceso y cae.

 

¿Cómo se hace?

El tratamiento consiste en la limpieza exhaustiva de las encías por medio de un aparato de ultrasonidos, curetas (instrumentos de barrido) y pulidores. Para remover toda la placa bacteriana y cálculos de las bolsas alrededor de los dientes que se encuentra debajo de la encía causante del problema, bajo anestesia local. Si el estado es muy avanzado o se requiere regeneración, se precisa una pequeña intervención quirúrgica, también con anestesia local.

El tratamiento puede complementarse con el uso de antibióticos. Después de la limpieza, la inflación decrece y la encía vuelve a adherirse al diente formando una barrera para que no pasen las bacterias.

Mientras que el tratamiento regenerativo en casos graves, cuando la afectación es muy extensa y se ha prolongado en el tiempo, el paciente ha perdido una considerable cantidad de hueso. Es preciso reponer en la medida de lo posible las estructuras perdidas. Para ello se hace uso de diversos biomateriales: membranas, amelogenina, hueso, etc. Todo ello se combina de manera eficaz para restituir la anatomía perdida previa valoración del personal especializado.

 

Para que sirve

Las principales enfermedades periodontales son la periodontitis y la gingivitis en dientes naturales y las enfermedades periimplantares como la perimplantitis en prótesis. Estas enfermedades son infecciones producidas por diversos tipos de bacterias en las encías, la mayoría de estas bacterias se encuentran en la boca de cualquier individuo, pero el sistema de defensa de algunas personas es ineficaz para combatirlas produciéndose la infección. La placa bacteriana, película pegajosa e incolora que se forma constantemente en los dientes, es el medio que inflama las encías por las toxinas de las bacterias depositadas en ella, mermando la encía y el hueso, debilitando cada vez más los dientes.
Las etapas de la inflamación de la encía son:

  • Gingivitis, estadio moderado. La encía se enrojece, ensanchándose ligeramente, produciendo dolor leve y sangrado al cepillarse los dientes.
  • Periodontitis, estadio avanzado. Retrae la encía, pareciendo los dientes más largos. Hay grandes depósitos de sarro y se aflojan los dientes. Se pueden desplazar los dientes creando espacios entre ellos. Las encías enrojecidas sangran con facilidad. Hay halitosis (mal aliento) y mal sabor de boca. En ocasiones las bebidas o alimentos muy fríos o muy calientes producen dolor.
  • Periodontitis Avanzada, estadio avanzado o grave. Todos los síntomas anteriores se acrecientan. Los dientes se mueven en exceso hasta caer. La encía sangra abundantemente y duele, lo que impide al paciente cepillarse correctamente los dientes, hecho que agrava aún más el problema.

 

La consecuencia a largo plazo es la pérdida de la mayoría o todos los dientes. Esta pérdida trae consigo dificultad al masticar, problemas de estómago, alteración estética importante, dolor, mal aliento, sangrado de encías, etc. En ocasiones, esta afectación puede llegar a producir problemas cardiacos en pacientes susceptibles.

 

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